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Arlequín

Motivada por la reciente presentación en Buenos Aires de la famosa puesta de Giorgio Strehler (1921-1997)(*) de Arlequín, Servidor de Dos Patrones (1753) (*) de Carlo Goldoni (1707-1793)(*) surgieron los recuerdos de este personaje, que inspiró tantas obras entre los siglos XVIII y XX y cuya popularidad se extendió en ámbitos tan opuestos como la ópera, la fabricación de muñecos, los juegos de azar, el teatro de títeres y la ciencia.

 

PRIMERA PARTE, Por: Estela Telerman, especial para Diario de Cultura.

Al igual que Colombina, Pulcinella, Don Pantalón y Brighella , Arlequín (‘Arlecchino’ en italiano) es uno de los personajes arquetípicos de la Commedia dell’Arte (***) (teatro de tipo improvisatorio que surgió en Italia alrededor de 1550 y que a través de los siglos habría de desarrollarse como uno de los estilos que más influyeron en la interpretación teatral). En su origen, Arlequín era un humilde servidor con atributos de acróbata, equilibrista y bailarín. A través de los años, este arquetipo teatral elemental, temeroso, no demasiado inteligente, sufrió diversas transformaciones hasta aparecer como un personaje más elaborado: astuto, ingenioso, burlón, dicharachero, en una simbiosis entre payaso, bailarín y mimo. Se lo representa con un gorro con cola de zorro o de conejo, además de un cinturón del que pende un palo. Su vestimenta, que él mismo cosía, se componía originariamente de trozos irregulares multicolores provenientes de otras ropas, (símbolo de su condición de servidor). Con el tiempo el estilo fue evolucionando en un traje de coloridos rombos. La popularidad del traje penetró en el terreno de la patología dermatológica, habiéndose acuñado por primera vez en 1988 la denominación de ‘síndrome del arlequín’ a una rara enfermedad genodermatósica, debido a la forma de rombos de las escamas que se forman en la piel. Volviendo a los orígenes, las máscaras utilizadas en la Commedia dell'Arte resumían las características del personaje. La de Arlequín tiene nariz chata y respingada, expresiones o bien alegres o bien de sorpresa, ojos gatunos y rasgados. Suele ser de color marrón, aunque también negro y otros colores oscuros, debido a la asociación de la esclavitud con la raza negra. En Francia, Molière (1622-1673)(*), influido por la Commedia dell’Arte, escribió su obra Las Picardías de Scapin en la cual el protagonista podría ser considerado una versión francesa del Arlequín italiano. Nuestro personaje fue, asimismo, protagonista de obras del escritor y dramaturgo Jean-François Regnard, (1655 -1709) (*): Arlequín, hombre de buena fortuna (1690) y El Descenso de Arlequín a los Infiernos (1689). Por otra parte, volvemos a encontrarlo en no menos de quince piezas teatrales de Pierre de Marivaux (1688-1763) (*), conservando las características originales del teatro italiano. Además de sus escritos políticos, el político y revolucionario francés Louis Saint-Just, (1767 -1794), injustamente guillotinado junto con Robespierre el 10 Termidor fue autor de una curiosa sátira en un acto denominada Arlequín como Diógenes (1787). El veneciano Carlo Goldoni, considerado uno de los padres de la comedia italiana reaccionó contra el estilo de la Commedia dell’Arte que dominaba la escena de su tiempo. Sin embargo en varias de sus obras siguió utilizando los típicos personajes enmascarados, como lo hizo en la obra mencionada: Arlequín, Servidor de Dos Patrones y en Los Amantes Tímidos (1765)(*). Esta obra pertenece a la última etapa creativa del autor y en ella el personaje deja de ser un arquetipo, para adquirir rasgos psicológicos, con lo que pasa a ser motor de la acción dramática. En los siglos XX y XXI la popularidad de la obra de Goldoni dio lugar a diversas adaptaciones y versiones de la obra en varios países: En 1973 se hizo una adaptación para la televisión holandesa; en 1953 y 1976 se hicieron versiones rusas para el teatro y la televisión. Diez años más tarde el Teatro Nacional de Praga estrenó una versión checa. En 2011 el Teatro Nacional de Inglaterra estrenó Un Hombre, Dos Patrones, trasladando la acción a Brighton alrededor de 1960. Y en la ciudad de Washington, en mayo de 2012, la Shakespeare Theater Company, en su primer acercamiento a la obra de Goldoni presentó una brillante producción en inglés de este clásico italiano a cargo del actor, director, clown, pedagogo e investigador Christopher Bayes. Parte de la producción del destacado novelista francés Michel Tournier (1924-)(*) está dedicada a la literatura infantil. En su cuento Pierrot o los Secretos de la Noche (1979) Tournier se adueña de los personajes de la Commedia dell’ Arte: Pierrot, Colombina y Arlequín (parte de la cultura popular a través de las canciones, el teatro, los muñecos y los títeres). Colombina se deja seducir por Arlequín y cambia su atuendo blanco por una vestimenta a rombos multicolores, transformándose en una « arlequina ». En nuestra próxima entrega saldremos al encuentro de otras múltiples manifestaciones de este personaje, que también penetró en terrenos tan dispares como la naipología y el tango con la representación de su imagen como el ingenioso ‘comodín’ en los juegos de cartas y a través de la letra de “Soy un arlequín” (1929) de Enrique Santos Discepolo (1901-1951)(*) (***) Este link nos introduce en el mundo de la Commedia dell’ Arte. http://www.youtube.com/watch?v=h_0TAXWt8hY

(*) Los autores y manifestaciones artísticas señaladas por un asterisco pueden encontrarse en buscadores de internet.  

 

SEGUNDA PARTE, Tomado de Diario de Cultura El siglo XVIII marca el mayor esplendor de una festividad de larga data: el Carnaval de Venecia, cuando los nobles europeos llegaban a esa ciudad para participar de las celebraciones y no era extraño hallarlos ocultos detrás de una máscara, que rompía las barreras jerárquicas y representaba la única posibilidad de igualdad social. Hasta el día de hoy se puede ver a enmascarados Arlequines caminar por las callejuelas o navegar por los canales de esa ciudad. Un personaje de leyenda medieval, recreado literariamente por Johann Wolfgang von Goethe (1749-1822)(*), Robert Browning (1812-1889)(*) y los hermanos Jacob(1785-1863) y Wilhelm Grimm (1786-1859)(*) es El Flautista de Hamelin(*), la descripción literaria y pictórica de cuya vestimenta es curiosamente similar a la de Arlequín. En su ciclo de poemas Fiestas galantes (1869) el poeta francés Paul Verlaine 1844-1896)(*) se inspiró en los pintores del siglo XVIII, que habían evocado los placeres de una sociedad frívola y elegante a través de las fiestas que dan nombre a esta obra. El poeta se refiere a nuestro personaje de este modo: "Este ganapán de Arlequín combina / El rapto de Colombine / Y da cuatro piruetas"…."Arlequín también, / Este estafador tan / Caprichoso / Con trajes disparatados, / Y sus ojos brillando bajo / Su máscara". La imagen de Arlequín ha inspirado a artistas plásticos a través de los siglos. El pintor rococó (*) francés Antoine Watteau (1684-1721)(*), influido por la ‘Comédie Italienne’ establecida en Paris, plasmó payasos, arlequines y otras figuras de la Commedia dell´Arte en sus telas. Ejemplos de ello son sus cuadros Arlequín y Colombina (1716-1718)(*) y Los cómicos italianos (c.1720). Entre 1888 y 1890 Paul Cézanne (1839-1906) (*) pintó varias obras basadas en la Commedia dell’Arte, influido por los festejos carnavalescos de su nativa Provenza y de Paris. Como antecedente del cubismo podemos ver la geometrización en los rombos del traje de Arlequín(*) Casi dos siglos más tarde Pablo Picasso (1881-1973) (*), influido por su amistad con el poeta Guillaume Apollinaire (1880-1918)(*), desarrolló todo un compendio de obras dedicadas al pícaro bribón, hábil en el arte del engaño y la astucia para procurar su sustento . En su etapa azul (1901-1904) (*), en su etapa cubista (1908-1916)(*) y en otros períodos de su polifacética creación, el pintor malagueño realizó alrededor de diecinueve cuadros inspirados en Arlequín y sus diversas variantes. Durante la Primera Guerra Mundial, Picasso viajó a Roma para realizar los decorados de los ballets rusos de Sergei Diaghilev (1872-1929)(*). En esa ocasión pintó un telón cuyo protagonista era Arlequín. En Roma conoció allí a la bailarina Olga Koklova, que luego sería su esposa. Entre los varios retratos que hizo de Paulo, el hijo de ambos, figura, precisamente uno en que el niño aparece vestido de Arlequín (1924)(*). En nuestro siglo la artista franco-peruana Olga Luna (1947)(*) también realizó una serie de obras sobre la temática de Arlequín, que podemos ver en: http://www.olgaluna.com/sculptureses.php. Según el crítico Jean Starobinski(1920) (*) los Arlequines de Picasso y también, más tarde, los de Olga Luna) están vinculados al reino de la muerte. En 1905 Picasso pintó La muerte de Arlequín y más tarde creó un grabado de un Arlequín sosteniendo una calavera. Asimismo, nuestro personaje ha llegado a la ópera y al ballet. En 1892 se estrenó en Milán ‘Pagliacci’ (*) (Payasos), drama en un prólogo y dos actos con música y libreto de Ruggero Leoncavallo (1857-1919)(*). La ópera relata la tragedia de un esposo celoso y su esposa, integrantes de una compañía teatral dedicada a la commedia dell’arte. El intermedio entre el primero y el segundo actos nos prepara para la obra que van a desarrollar los actores y en él vemos a los protagonistas del drama: Canio (el Payaso), Nedda (Colombina), Tonio (Tadeo) y Beppe (Arlecchino). Uno de los trozos más famosos es la Serenata que Arlecchino canta en el segundo acto. Inspirado en elementos de la Commedia dell’ Arte, el coreógrafo Marius Petipa (1818-1910) (*) creó su ballet Los Millones de Arlequin (1900)(*) con música de Riccardo Drigo(1846-1930) (*). El mismo se estrenó en San Petersburgo con la actuación de Mathilde Kschessinska como Colombina y György Kyaksht como Arlequín ante la presencia de la corte imperial rusa y obtuvo un éxito espectacular. En el plano musical, la Serenata (muy similar a la de Leoncavallo) se ha hecho famosa a través de los más famosos cantantes del siglo XX. http://www.youtube.com/watch?v=LgZqZcZBuYc En 1918 Jean Cocteau (1889-1963) escribió un ensayo denominado El Gallo y el Arlequín en el que desarrolló sus ideas sobre el arte de sus tiempos, particularmente la música. En él afirma:"Admiro los Arlequines de Cézanne y Picasso, pero no me gusta Arlequín. Lleva una máscara y un traje de todos los colores. Tras haber renegado cuando canta el gallo, se esconde. Es un gallo de la noche….¡Viva el gallo! ¡Abajo el Arlequín!"

(*) Las manifestaciones artísticas señaladas por un asterisco pueden verse por medio de cualquier buscador de internet.

 

TERCERA PARTE, Tomado Diario de Cultura Arlequín no podía estar ausente del séptimo arte desde la época del cine mudo. En 1900 Alice Guy dirigió Las calaveradas de Pierrette (Pierrot, Colombina y Arlequín). El film está dividido en cuatro partes: Llegada de Pierrette y de Pierrot, llegada de Arlequín, continuación de la danza y partida de Arlequín y de Pierrete. En 1907 se firmó el corto italiano ‘Povero Arlecchino’ (*). De 1926 es una comedia de enredos filmada en Chile, que se denominó Los Cascabeles de Arlequín y se basó en los equívocos provocados por una joven proveniente de una acomodada familia enamorada de un muchacho pobre. Nuestro personaje llegó también a los thrillers fantásticos en el film australiano Arlequín (1980)(*), protagonizado por Robert Powell, Carmen Duncan, David Hemmings y Broderick Crawford. En esta película vemos que en la fiesta de cumpleaños de un niño enfermo aparece un misterioso personaje con atuendo arlequinesco que comienza a provocar cambios en la salud del niño hasta lograr una súbita mejoría. Asimismo, en sus recorridas por el mundo, en junio de 2012 Arlequín desembarcó en el Centro Cultural Adán Buenosayres (*), en el porteño Parque Chacabuco. Un joven actor ítalo-argentino, Pablo Torregiani(*), apasionado estudioso y difusor en el mundo de la Commedia dell’Arte, fundó el Teatro Di Commedia, que tiene la particularidad de utilizar máscaras de cuero elaboradas por artesanos italianos. El Teatro di Commedia, entre otras actividades, es una escuela de actores que desean formarse en esa disciplina maravillosa y ardua que es la Commedia Dell'Arte. Luego de una profunda investigación histórica y personal, Pablo Torregiani trajo al mítico personaje a la actualidad en un atractivo unipersonal llamado Metamorfosis del Arlequín(*). En él se muestra en escena la historia de Arlequín: su nacimiento, desarrollo y metamorfosis de la antigua máscara de la Commedia dell’ Arte en obras teatrales italianas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Una de las más importantes obras musicales del alemán Karlheinz Stockhausen (1928-2007)(*) es la obra para clarinete de 45 minutos de duración: ‘Harlekin’, Op. 42 (1975)(*), de la cual derivó más tarde ‘El Pequeño Harlekin’. En una de las más fructíferas relaciones entre compositor-intérprete, Stockhausen dedicó su obra a la clarinetista estadounidense Suzanne Stephens. El ejecutante no sólo debe aparecer vestido con el atuendo específico, sino también ejecutar la pieza de memoria y, según las precisas indicaciones del compositor, debe actuar y bailar en escena, ya que (en palabras de Stockhausen) ‘la tradicional figura de Arlequín renace en una nueva forma: la de un clarinetista. Arlequín se ha transformado en un músico. En la partitura figura la duración, la articulación y la dinámica de cada nota, así como los movimientos teatrales, coreográficos y de pantomima. La obra tiene siete secciones que corresponden a distintas fases de la pieza y que no se pueden ejecutar separadamente. Las partes se pueden asociar con Pierrot, Brighella, el Amante, Dottore, Pulcinella, Colombina y el mismo Arlequín, aunque en realidad cada una de las partes refleja un carácter diferente de la música. El clarinetista argentino Marcelo González, uno de los pioneros en la interpretación de la música contemporánea en nuestro país, se dedicó durante años al aprendizaje de esta inmensa obra en los cursos sobre composición y sobre interpretación de la obra de Stockhausen que se realizan en Kürten (Alemania). En el año 2004 Marcelo González recibió un premio por su interpretación de ‘Harlekin’. Sus palabras reflejan parte de la experiencia única que significó el acercamiento a esta obra: ‘Para este trabajo acudieron en mi ayuda distintas experiencias que había tenido acerca del manejo corporal en talleres de teatro, yoga, ejercicios de sensopercepción, etc…. Un vínculo que quizás es bastante obvio pero que en la música culta occidental aparece como un divorcio. Encontramos infinidad de ejemplos de esta relación en las culturas más ancestrales. La experiencia de estar un mes y medio dedicado solamente al estudio de una obra en cuerpo, mente y espíritu es, sin lugar a dudas, una experiencia que todo músico necesita realizar.’ Y con los sonidos de este Arlequín devenido clarinetista virtuoso, nos despedimos de él para que, en compañía de El Flautista de Hamelin, regrese a la eternidad.

(*) Los autores y manifestaciones artísticas señaladas por un asterisco pueden encontrarse en buscadores de internet.